Escala en la triple frontera
Pero no en Paraguay. Una de las consecuencias de viajar barato es que a veces uno elige destinos en los que no habría pensado, simplemente porque son baratos. Después de Estambul teníamos poquitas opciones hacia donde viajar barato sin tener que volver a Londres. La idea era ir arrimándose a España, así que Basilea no estaba tan mal. Sobre todo teniendo en cuenta que uno de los destinos baratos desde allí era... Barcelona! Perfecto.
Basilea es una ciudad suiza que está en la frontera con Alemania y Francia. En el aeropuerto, por ejemplo, hay dos filas de migración: una para entrar a Francia y otra para entrar a Suiza. Es un poco al pedo en verdad porque una vez que se sale del aeropuerto, sólo hay que cruzar un cartel para transitar entre los países. Una vez más, miraron mi pasaporte con la certeza de que era una barata copia falsa. Pero después de examinarlo durante varios minutos le estamparon un sello y yo estaba en el país de los chocolates y los bancos amigos del lavado de dinero.
Sólo teníamos una noche ya que en realidad lo usamos como dije, de escala. El hostel fue un lujo.. y menos mal porque fue el más caro que pagamos hasta hoy. La organización es tal que hasta para mí resultó excesiva. Una vez más, debería tener una foto que no tengo, pero prueben imaginar: en la cocina, en la pared de fondo de cada armario, había una foto de qué debía ir en él y de cómo había que ubicarlo.
A partir de Basilea nos tocó mal tiempo. Mucha lluvia, y casi frío. A pesar de eso, nos tomamos un tren hasta un pueblito donde un puente sobre el Rin separaba Alemania de Suiza.
A la izquierda Alemania, a la derecha Suiza. Atrás, el Rin.
Como era Domingo, casi todo estaba cerrado. Casi todo menos una simpática pizzería italiana, con precios aptos para estudiantes, donde si bien no comimos un plato típico alemán tomamos cerveza alemana.
Sí, abundante. Costó terminarla.
Basilea es una de las ciudades más visitadas en Suiza, principalmente por los museos, los edificios de arquitectura moderna y también por ser la ciudad natal de Novartis, una de las principales farmacéuticas. Pero a nosotros nos pareció suficiente un día para verla, sobre todo considerando que no paraba de llover y que todo era tan tan caro.
Una curiosa fuente en el centro de Basilea
Después del almuerzo en Alemania cruzamos a Francia a ver si podíamos comer algo rico con los últimos francos que nos quedaban. Todo estaba cerrado, y llovía cada vez más. Así que decidimos emprender la retirada. Por suerte el vuelo a Barcelona era en un horario decente.
Y por fin... Barcelona!
No sé si las mascotas se parecen a sus dueños. Pero sí que los hijos se parecen a sus padres. Cuando mi papá me dio sus recomendaciones para Barcelona no mencionó Park Güell ni Montjuic, sino un restaurante específico en la Barceloneta con un nombre muy gráfico: El Rey de la Gamba.
Barcelona nos recibió con mucha lluvia, pero después de esperar unas horas en el aeropuerto, volar por dos horas, y tomar el bus al centro, ir a seguir la recomendación de mi padre nos pareció una muy buena idea. Así que llegamos al hostal, dejamos nuestras cosas y nos tomamos el metro. Al salir de la estación y caminar una cuadra ya deseamos que el restaurante estuviera muy cerca porque estábamos empapándonos. Pero no se hizo esperar mucho.
Una vez más, sacamos del bolsillo la frase que usamos en esas ocasiones: "Food's good". Y cómo no va a serlo: Paella, Paella de arroz negro y Merluza a la marinera. Ah, y un Chardonnay fresquito. Sabíamos que los días siguientes iban a ser de sanguchito y comidas en el hostal, así que pueden ver nuestra felicidad al disfrutar este manjar:
Castigándonos en El Rey de la Gamba
Otra recomendación que me hicieron, gastronómica también (¿Por qué será?) fue que fuera a la champañería. Resulta que a otro también le habían dicho lo mismo, así que para allá fuimos. Maitén ya me había preparado, conociéndome, con la advertencia de que el lugar "se llena". Bueno, se llena. De verdad. Pero qué rico que es, y qué baratas que son las copas de cava! Eso sí, no podría ir muy seguido porque es toda una prueba para mis nervios. A continuación, una foto donde ya están incluídos Juan Carlos y Flor, que se agregaron en Barcelona.
Calidez humana en La Champañería
Una de las cosas que me sorprendió de Barcelona es que los "must" son mucho más de lo que esperaba. El primer lugar de esta lista que fuimos a ver fue Casa Batlló. A decir verdad nunca había escuchado de la casa. Sí de Gaudí, pero no pensé que me fuera a gustar tanto.
Es increíble que esta casa tenga ya más de 100 años, cuando al verla parece más moderna que muchas casas que hoy se construyen. Hay imágenes en ella que parecen de otro mundo... No voy a atosigarlos con fotos porque de todas maneras no conseguiría transmitir la idea, pero les dejo aunque sea el ventanal de la sala principal. ( Algunas fotos más en facebook, clic acá)
Otro de esos lugares es el Park Güell. Ese sí que es otro mundo. Yo preferiría que no esté tan lleno de gente, como suele pasarme en la mayoría de los lugares, pero considerando que hay casi 7 billones de humanos en mi mismo planeta, debería acostumbrarme a esta situación.
Ni bien entramos al parque se me acabó la batería. De por sí ya venía sacando pocas fotos, después de este evento desafortunado mucho menos. Desde que tengo una "cámara" estoy sacando muchas más fotos y es más, me estoy amigando con la edición también, así que prometo que en próximas ediciones podrán ver más imágenes. Por ejemplo, pueden ver Marbella.
Flor charlando con el músico. Definitivamente escuchable.
Hasta la iglesia de la Sagrada Familia me sorprendió favorablemente. Es una iglesia que no voy a confundir con ninguna otra, como ya me pasa con las que he visto anteriormente. Pero claro, nunca antes había visto una decorada con frutas y animales, parejas besándose o cuadros de números mágicos. Al margen de que tengo muy poquitas fotos, en este casi sí que es al pedo poner porque en primer lugar, es todo un trabajo sacar fotos de esta iglesia y que sea representativa, especialmente en un día tan gris. Y en segundo lugar, está en construcción (ni siquiera refacción, están agrandándola) y eso estorba bastante.
Ya pueden imaginar lo que fue el resto de barcelona: bares del barrio gótico y del l'eixample. La primer noche que estábamos los seis y quisimos salir, tuvimos algún problema. No sé si buscamos en el lugar incorrecto, que los martes no abre casi nada o que era demasiado tarde, pero nos la pasamos caminando todo el tiempo. La ventaja, es que en Barcelona si no vas al bar, el bar viene hacia vos, a través de los muchachos que te venden latitas de cerveza estrella por la calle. El que hay ido a Barcelona lo sabrá. Así que así pasó la noche... En otra noche sí tuvimos más suerte y conocimos el bar "Bosque de las Hadas".
No sé si ya habré hablado de esto, pero no sólo España, sino Europa en general está regada de argentinos. Barcelona especialmente. Caminando la última tarde que nos quedaba entramos a un cafecito en el barrio del Borne donde vendían maicenitas, alfajores, empanadas y tartas y te atendían en porteño. Los miembros de la familia, ya con un importante grado de argentinización, se sometieron entonces al castigo de dulce de leche.
Me hubiera gustado que Barcelona hubiera estado más soleada, o al menos, menos lluviosa. Pero el mal tiempo no fue obstáculo para ver que es una ciudad llena de lugares y personas interesantes, donde se mezclan muchas culturas, idiomas y músicas.
Es, definitivamente, un lugar al que volvería. Bueno, voy a volver en el viaje familiar de Julio próximo, y no me molestaría volver otra vez.
Who knows? Life's like a box of chocolates... you never know what you're gonna get.