martes, 25 de mayo de 2010

Basel & Barcel

Escala en la triple frontera

Pero no en Paraguay. Una de las consecuencias de viajar barato es que a veces uno elige destinos en los que no habría pensado, simplemente porque son baratos. Después de Estambul teníamos poquitas opciones hacia donde viajar barato sin tener que volver a Londres. La idea era ir arrimándose a España, así que Basilea no estaba tan mal. Sobre todo teniendo en cuenta que uno de los destinos baratos desde allí era... Barcelona! Perfecto.

Basilea es una ciudad suiza que está en la frontera con Alemania y Francia. En el aeropuerto, por ejemplo, hay dos filas de migración: una para entrar a Francia y otra para entrar a Suiza. Es un poco al pedo en verdad porque una vez que se sale del aeropuerto, sólo hay que cruzar un cartel para transitar entre los países. Una vez más, miraron mi pasaporte con la certeza de que era una barata copia falsa. Pero después de examinarlo durante varios minutos le estamparon un sello y yo estaba en el país de los chocolates y los bancos amigos del lavado de dinero.

Sólo teníamos una noche ya que en realidad lo usamos como dije, de escala. El hostel fue un lujo.. y menos mal porque fue el más caro que pagamos hasta hoy. La organización es tal que hasta para mí resultó excesiva. Una vez más, debería tener una foto que no tengo, pero prueben imaginar: en la cocina, en la pared de fondo de cada armario, había una foto de qué debía ir en él y de cómo había que ubicarlo.

A partir de Basilea nos tocó mal tiempo. Mucha lluvia, y casi frío. A pesar de eso, nos tomamos un tren hasta un pueblito donde un puente sobre el Rin separaba Alemania de Suiza.


A la izquierda Alemania, a la derecha Suiza. Atrás, el Rin.

Como era Domingo, casi todo estaba cerrado. Casi todo menos una simpática pizzería italiana, con precios aptos para estudiantes, donde si bien no comimos un plato típico alemán tomamos cerveza alemana.


Sí, abundante. Costó terminarla.

Basilea es una de las ciudades más visitadas en Suiza, principalmente por los museos, los edificios de arquitectura moderna y también por ser la ciudad natal de Novartis, una de las principales farmacéuticas. Pero a nosotros nos pareció suficiente un día para verla, sobre todo considerando que no paraba de llover y que todo era tan tan caro.


Una curiosa fuente en el centro de Basilea

Después del almuerzo en Alemania cruzamos a Francia a ver si podíamos comer algo rico con los últimos francos que nos quedaban. Todo estaba cerrado, y llovía cada vez más. Así que decidimos emprender la retirada. Por suerte el vuelo a Barcelona era en un horario decente.

Y por fin... Barcelona!

No sé si las mascotas se parecen a sus dueños. Pero sí que los hijos se parecen a sus padres. Cuando mi papá me dio sus recomendaciones para Barcelona no mencionó Park Güell ni Montjuic, sino un restaurante específico en la Barceloneta con un nombre muy gráfico: El Rey de la Gamba.

Barcelona nos recibió con mucha lluvia, pero después de esperar unas horas en el aeropuerto, volar por dos horas, y tomar el bus al centro, ir a seguir la recomendación de mi padre nos pareció una muy buena idea. Así que llegamos al hostal, dejamos nuestras cosas y nos tomamos el metro. Al salir de la estación y caminar una cuadra ya deseamos que el restaurante estuviera muy cerca porque estábamos empapándonos. Pero no se hizo esperar mucho.

Una vez más, sacamos del bolsillo la frase que usamos en esas ocasiones: "Food's good". Y cómo no va a serlo: Paella, Paella de arroz negro y Merluza a la marinera. Ah, y un Chardonnay fresquito. Sabíamos que los días siguientes iban a ser de sanguchito y comidas en el hostal, así que pueden ver nuestra felicidad al disfrutar este manjar:

Castigándonos en El Rey de la Gamba

Otra recomendación que me hicieron, gastronómica también (¿Por qué será?) fue que fuera a la champañería. Resulta que a otro también le habían dicho lo mismo, así que para allá fuimos. Maitén ya me había preparado, conociéndome, con la advertencia de que el lugar "se llena". Bueno, se llena. De verdad. Pero qué rico que es, y qué baratas que son las copas de cava! Eso sí, no podría ir muy seguido porque es toda una prueba para mis nervios. A continuación, una foto donde ya están incluídos Juan Carlos y Flor, que se agregaron en Barcelona.


Calidez humana en La Champañería

Una de las cosas que me sorprendió de Barcelona es que los "must" son mucho más de lo que esperaba. El primer lugar de esta lista que fuimos a ver fue Casa Batlló. A decir verdad nunca había escuchado de la casa. Sí de Gaudí, pero no pensé que me fuera a gustar tanto.

Es increíble que esta casa tenga ya más de 100 años, cuando al verla parece más moderna que muchas casas que hoy se construyen. Hay imágenes en ella que parecen de otro mundo... No voy a atosigarlos con fotos porque de todas maneras no conseguiría transmitir la idea, pero les dejo aunque sea el ventanal de la sala principal. ( Algunas fotos más en facebook, clic acá)


Otro de esos lugares es el Park Güell. Ese sí que es otro mundo. Yo preferiría que no esté tan lleno de gente, como suele pasarme en la mayoría de los lugares, pero considerando que hay casi 7 billones de humanos en mi mismo planeta, debería acostumbrarme a esta situación.

Ni bien entramos al parque se me acabó la batería. De por sí ya venía sacando pocas fotos, después de este evento desafortunado mucho menos. Desde que tengo una "cámara" estoy sacando muchas más fotos y es más, me estoy amigando con la edición también, así que prometo que en próximas ediciones podrán ver más imágenes. Por ejemplo, pueden ver Marbella.


Park Güell

Flor charlando con el músico. Definitivamente escuchable.

Hasta la iglesia de la Sagrada Familia me sorprendió favorablemente. Es una iglesia que no voy a confundir con ninguna otra, como ya me pasa con las que he visto anteriormente. Pero claro, nunca antes había visto una decorada con frutas y animales, parejas besándose o cuadros de números mágicos. Al margen de que tengo muy poquitas fotos, en este casi sí que es al pedo poner porque en primer lugar, es todo un trabajo sacar fotos de esta iglesia y que sea representativa, especialmente en un día tan gris. Y en segundo lugar, está en construcción (ni siquiera refacción, están agrandándola) y eso estorba bastante.

Ya pueden imaginar lo que fue el resto de barcelona: bares del barrio gótico y del l'eixample. La primer noche que estábamos los seis y quisimos salir, tuvimos algún problema. No sé si buscamos en el lugar incorrecto, que los martes no abre casi nada o que era demasiado tarde, pero nos la pasamos caminando todo el tiempo. La ventaja, es que en Barcelona si no vas al bar, el bar viene hacia vos, a través de los muchachos que te venden latitas de cerveza estrella por la calle. El que hay ido a Barcelona lo sabrá. Así que así pasó la noche... En otra noche sí tuvimos más suerte y conocimos el bar "Bosque de las Hadas".

No sé si ya habré hablado de esto, pero no sólo España, sino Europa en general está regada de argentinos. Barcelona especialmente. Caminando la última tarde que nos quedaba entramos a un cafecito en el barrio del Borne donde vendían maicenitas, alfajores, empanadas y tartas y te atendían en porteño. Los miembros de la familia, ya con un importante grado de argentinización, se sometieron entonces al castigo de dulce de leche.

Me hubiera gustado que Barcelona hubiera estado más soleada, o al menos, menos lluviosa. Pero el mal tiempo no fue obstáculo para ver que es una ciudad llena de lugares y personas interesantes, donde se mezclan muchas culturas, idiomas y músicas.

Es, definitivamente, un lugar al que volvería. Bueno, voy a volver en el viaje familiar de Julio próximo, y no me molestaría volver otra vez.



Who knows? Life's like a box of chocolates... you never know what you're gonna get.



martes, 18 de mayo de 2010

Una ciudad, dos continentes: Estambul



Fue una sorpresa visitar Marruecos, pero nunca pensé que iba a visitar Turquía. No es exactamente uno de los destinos que uno asocia con Europa. Sin embargo, cuando estábamos buscando qué lugar visitar después de Londres, nuestra gran amiga, la página de vuelos baratos, nos mostraba que ir de la ciudad británica a Estambul costaba menos que volar de San Juan a Buenos Aires. Demasiado tentador.

Originalmente se suponía que fuéramos cuatro, pero hubo un problema... diplomático. Además de Megan y Edwin - ambos de EEUU - iba a ir Juan Carlos, de México. Luego de comprar el vuelo se llegó a enterar que los mexicanos tenían que tramitar una visa para entrar a Turquía, para lo que era demasiado tarde. Los estadounidenses sólo debían pagar una tarifa en el aeropuerto. Y los argentinos, sólo mostrar el pasaporte! Qué tal! ¿Será porque tenemos fronteras amigables? ¿Será porque tenemos muchos fronterizos?

Hablando de pasaportes, el argentino infunde desconfianza. Generalmente lo miran mucho al pobre pero no exagero: en Turquía lo miraron con lupa! Supongo que creían que era falso... Luego en Suiza lo miraban como mirarías un Rolecs que te vende una gitana en la calle.

Una ciudad vieja, pero vieja vieja

Como les dije, me fui a Estambul casi por azar. Bueno, Megan tuvo mucho que ver en ese azar, por alguna razón ella estaba muy interesada. Así es que yo ni sabía que la ciudad tenía una parte en Europa y otra en Asia, separadas por el Bósforo. Tampoco sabía que Hagia Sofia estaba en esta ciudad. De hecho no sabía que era un templo.

Eso no quiere decir que al llegar no sabíamos nada. Hoy las cosas son muy diferentes. Antes de viajar a reunirse con nosotros en Londres Megan bajó a su iPod una guía turística para Estambul. Como quien dice, al alcance de la mano. Así que mientras viajábamos nos pudimos enterar muchas cosas de la ciudad que por supuesto ya olvidé, y pudimos decidir qué hacer. Menos mal, porque de habernos confiado en la oficina de información turística...

El primer día, que en realidad fue una tarde, lo dedicamos a recorrer la zona del hostal. La ubicación era realmente buena así que pudimos ver la calle principal, recorrida por un tranvía.


Llegamos a la Torre Galata, que siempre nos daba una mano para volver al centro cada vez que estábamos medio perdidos. Esa zona tenía muchos kioscos de jugos naturales y negocios de accesorios para turistas: postales, imanes y monederos de estilo turco hechos en pakistán. De verdad.

El día de los "must"

El día siguiente lo dedicamos a visitar el Palacio de Topkapi y el templo Hagia Sofia. Es demasiado ñoño ponerles los links de wikipedia? Bueno, les aviso que éso es lo que se abre si le dan clic a los nombres viteh.

Para ser sincero, el palacio no me impresionó mucho después de haber visto La Alhambra. Éste palacio sería la residencia de las cabezas del imperio otomano y sería más antiguo que La Alhambra, pero no me pareció tan lindo como aquella.

De todas maneras hubo una sala en particular que por sí sola hacía que la visita valga la pena. Es muy difícil para mí en este momento expresar lo que sentí en ese lugar y a la vez respetar las creencias y sensibilidades de los potenciales lectores de este blog. Voy a ajustarme a los hechos.

Dentro del palacio hay un templo (mezquita) considerado un lugar particularmente sagrado. Dentro no se pueden tomar fotos, por más que sean sin flash. Al entrar se escucha por los parlantes una persona leyendo el Corán. En las paredes hay vitrinas con una colección de elementos de la historia del Islamismo: armas de antiguos sultanes, por ejemplo.

Luego de recorrer un pasillo llegamos a una sala donde se podía respirar el asombro. Como además la gente no podía sacar fotos, se dedicaba a mirar, que es lo que debería tratar de hacer más tiempo. Entendimos el por qué de tanto silencio y perplejidad cuando vimos que en la vitrina estaba expuesta la espada del Rey David.

Sí. Ahí, tras un vidrio.

Bueno, podrán imaginar ya varios cuál fue mi reacción. Pero bueno, ponele. Una espada puede conservarse por mucho tiempo si se cuida con el debido esmero. Creo más probable que esté en la mansión gigantesca de un coleccionista privado pero bueno, ponele que es la espada de David. Seguimos caminando.

La vitrina siguiente está un poquito oscura pero puede verse que dentro hay un palo. Un bastón. "Ah, ése seguro que es el bastón que llevaba Moisés cuando cruzó el mar rojo".

Por favor siéntense, señores y señoras, porque pueden caer de culo. Casi lo hago yo cuando al poco de terminar esa frase leí en el cartelito de la vitrina "Bastón de Moisés".

Sigamos.

Yo ya estaba como loco. ¡Qué habría en las otras vitrinas si ésto era solo el comienzo! Yo ya esperaba ver la hoja de parra que llevaba Eva en los primeros días del mundo! Pero no, me tuve que conformar con el brazo y fragmento del cráneo del profeta Juan.

Qué fuerte, tío. Muy fuerte.


Vista del Bósforo desde el palacio de Topkapi.

Después de haber visto un brazo (con carne) de hace más de 2.000 años, ver un templo que lleva 15 siglos no debería ser tan impresionante, pero lo fue. ¿Ustedes pueden realmente apreciar lo que son 1.500 años?

Wow!

El que desee mayores informaciones sobre el templo puede cliquear en el link que les dejé más arriba. Pero créanme que es bastante impresionante. Muy interesante también porque en realidad es un templo cristiano, por más que uno lo vea como una mezquita.

Dice la leyenda que hay en una de las columnas "un muro que suda", donde hay un orificio que te permite tocarlo. Al entrar en contacto con el muro uno recibe grandes bendiciones y curaciones.

Los beneficios todavía no llegan, pero bueno.

Siempre se me ocurre que los reyes, sultanes, faraones y todos aquellos gobernantes tan poderosos de aquellas épocas deben haber tenido manso quilombo en la cabeza. En Estambul había uno que quería construir un templo que superara al Santa Sofia en belleza y esplendor. Así que mandó a construir el que ven a continuación. Éste sí es una Mezquita, hay que descalzarse para entrar y sólo se puede estar en la zona para turistas. Como a los turistas les cuesta decir "Mezquita de Sultanahmet" le llaman "Mezquita Azul".


Estambul ao nosso jeito

Todo muy lindo pero ya sabrán que las muchedumbres no son lo mío. Después de ver el palacio, el templo y la mezquita que les acabo de mencionar consideramos que ya habíamos visto suficiente de esas cuestiones.

Así que el último día completo lo pasamos en la "isla de los príncipes", que es una que está cerca de la ciudad donde los príncipes otomanos solían recrearse. Qué harían exactamente... no lo sé, pero usen un poco la imaginación.

Dejando atrás el continente

Alejándose un poco del bullicio de la ciudad, el mar puede apreciarse de otra forma. Las islas tienen mucha vegetación y viven del turismo. Había un sendero de unos 15 kilómetros que bordeaba la isla, y muchas bicis de alquiler. Agarramos las nuestras, compramos materiales para hacer sanguchitos y a pedalear.

La grandeza de las pequeñas cosas: un paseo en bici, un gran día


De más está decir que acabábamos de comer...

Food's Good

Una de las frases más representativas de "la familia". La comida es buena, sí señor. A veces uno se deja engañar por cosas como las tasas de cambio entre monedas para pensar que las cosas son baratas.

Es lo que hicimos en Estambul. Ellos no usan euros, sino liras turcas. Los precios no eran en realidad demasiado baratos, sino decentes. Quizás incluso iguales que en Argentina. Pero por alguna razón nuestra sensación es que era barato.

Teniendo en cuenta que el hostal no tenía cocina, Estambul consistió en gran parte en probar comidas nuevas y otras no tan nuevas, como vendría siendo una cheesecake.

En muchos restaurantes preparaban los panes en vivo y directo

La última comida, técnicamente en Asia.


Ésto fue Estambul. Espero que hayan disfrutado del paseo y lamento no poder ofrecerles una foto del brazo de Juan.

En el recorrido que hicimos para este viaje después de Estambul pasamos por Basilea (Suiza) antes de llegar a Barcelona. De eso se tratará el próximo post.


Si no las vieron ya, pueden ver más fotos de Estambul cliqueando acá

Los dejo con una foto de Megan: Mezquita Azul, Hagia Sofia y el Sol.

Chau!


Bien ahí, Megan

jueves, 13 de mayo de 2010

Como si fuera un londoner




Cámara - ¿ Está seguro que desea borrar todas las fotos en esta carpeta?

Boludo - Sí, dale.

(Boludo esperando ver las fotos que quedan)

Cámara - No quedan más fotos para mostrar

(Boludo mira la cámara como quien acaba de pisar un zorete fresco)

Boludo - No. No puedo ser tan "$%"%...


Esto pasó en mi tercer día en Londres, luego de todo un día y medio de recorrer distintos lugares, entre ellos Hyde Park en el único día verdaderamente soleado, Spitafields Market en un Domingo (único día que abre), entre otras escenas irrepetibles.

Esta pequeña introducción tiene dos objetivos: explicarles por qué aunque Londres fue junto con Barcelona la ciudad que más me gusto, tengo pocas fotos. Y por otra parte, deseo de verdad que nunca les pase lo mismo. Y que a mí tampoco me pase otra vez.


Las "must list", o de cómo estandarizar tu manera de disfrutar

Tu amigo que fue el año pasado, wikitravel, tu amigo de facebook que vivió un tiempo ahí y cómo no... las guías turísticas. Hay toda una variedad de fuentes a las que podés recurrir para armar una lista de lugares que (según ellos) HAY que visitar. Por ejemplo, no hay forma de que vayas a Pisa y no te saques una foto donde aparezcas sosteniendo la torre. O sea, nada viste, si fuiste y no tenés esa foto... no fuiste!

Es una gran ayuda tener un amigo que haya visitado el lugar a donde vas, o que lo conozca porque te puede decir qué lugares (según él) están buenos. Seguramente tu amigo antes de contestarte va a tener en cuenta lo que sabe de vos para filtrar las atracciones que probablemente no te gusten. Dudo mucho que alguien me diga "Cuando vayas a Río tenés que ir al Maracaná, no te lo podés perder", considerando que el fútbol no es mi pasión precisamente.

Está muy bueno que tengas algunas recomendaciones antes de ir a un lugar, pero de ahí a desesperarse por cumplimentar cada punto de esas listas "must see" que tanto abundan, es otra cosa.

Cuando fui a Londres, por despiste o por desinterés, no investigué nada antes de ir. No sabía cuáles eran los puntos que "tenía" que ver. Los chicos de intercambio que ya habían visitado me dieron un par de ideas, pero sólo eso.

La cuestión es que al llegar a Londres, con sólo cuatro días por delante me di cuenta que no sabía qué carajo había para hacer. Y eso estuvo muy bueno. La consecuencia fue que pasamos 3 días "como si fuéramos londoners" y al cuarto nos rendimos a la presión de nuestras conciencias y nos sacamos unas fotos en el Big Ben y el Westminster Abbey.

Quizás es un poco cierto que hice trampa porque sé que voy a volver a Londres (en plan familiar) pero yo insisto: qué diferente es pasear por una ciudad nueva viendo lo que en ese momento resulta interesante. Pararse en la calle a preguntarle a la gente qué recomiendan ver por ahí. Sí, a veces cae pesado... pero otras te encontrás con un par de irlandeses que viven en Londres hace rato y te ahorran de ir a lugares "sólo para la foto" a la vez que te recomiendan otros que no están en las guías.

No les voy a negar que me quedó un poco la sensación de que no conocí "todo lo importante" en Londres. ¡Pero cómo la disfruté! Nunca pensé que iba a encontrar tantos parques, tantos lugares donde daba ganas de echarse a simplemente mirar. Nunca pensé encontrar un mercado como el paseo de las artes de Córdoba, pero quizás más lindo.

Quisiera poder mostrarles fotos de esto que estoy mencionando. Pero lamentablemente ya saben qué pasó con esas fotos.

Vamos a ver lo que quedó...

Regent's Park

¿No les da ganas de sentarse a tomar unos mates?

Regent's Park no es tan famoso como Hyde Park, y creo que no tan grande. Dentro de este gran pulmón está el "Queen Mary's Garden", que realmente es para admirar. Lo más sorprendente de todo es que está a metros de la capital financiera del mundo, pero caminás por ahí y parece que estuvieras en el campo.

Hyde Park también es espectacular, y muy grande. Mucha gente tomando sol, haciendo picnic, jugando algún deporte... Ustedes dirán que lo mismo hace la gente por allá... pero hay algunas pequeñas grandes diferencias.

Hay que empezar temprano a aprender el oficio de madre

Cachorros humanos jugando en el memorial a Lady Di.

Picadilly Circus

A ver. Si tengo que decir lo primero que se me viene a la cabeza, es un monumento en el centro de una rotonda con mucha, mucha gente sacándose fotos. Es una imagen que veo con mayor frecuencia cada vez. La gente llega, mira, "sí, es Picadilly Circus" y empieza a darle al botoncito nomás. Terminado ésto sigue hacia Trafalgar Square o algún otro punto de interés cercano de donde tiene que tener fotos.

NO estoy en contra de las fotos. Por ejemplo, quizás no estaría tomando una clase de fotografía. PERO... aflojale, también podés mirar un poco más.

Fuera de todos los fototuristas, esta plaza vendría siendo el Times Square de London... Carteles grandes con publicidad en muchos colores y negocios que venden entradas para las obras de teatro y musicales. Están muchas de las que también están en Broadway, y otras que no se repiten. Nosotros fuimos a ver Wicked. Marche foto:


Ahicito nomá de PC está el Soho. Los que conozcan el de NY no piensen que es igual. No se trata de tiendas de moda y diseño, sino de bares all-friendly y de sex-shop. Éste fue uno de los lugares donde da la impresión que no es Londres, sino una zona internacional. La gente en la calle está sacando fotos, o tomando cerveza, o las dos cosas. Pero bueno, pintoresco igual.

Siguiendo está Chinatown, que en realidad es una sola calle con unas tres cuadras de largo llena de restaurants. Bueno, también tiene de esos negocios que venden una diversidad de objetos que para ellos constituyen alimento, y para nosotros, una decoración grotesca.

East London

Alejándose un poco más del "centro" está el barrio donde los domingos se monta el mercado de Spitafields. Artesanías, ropa usada, comida vegetariana... y Quilmes. Es divertido encontrar la dichosa cerveza que ni siquiera es muy rica por todos estos lugares del mundo.

Unas callecitas atrás del mercado empieza Brick Lane, donde se puede encontrar más puestos de comida, más ropa de segunda mano, artesanías y sobre todo, muchos jóvenes. También se puede encontrar un carro de choris. En serio! Y no, no comí un chori. Vamos, teniendo todos los carros del parque sarmiento voy a venir a comer chori acá. Joder.

Uff.. qué momento tan difícil...

Después de entrar a un barcito donde había buena música, muchos sillones y lindo ambiente para tomar una copita, salimos a ver qué más había. Ahí es donde unos irlandeses nos recomendaron el bar "Ten Bells", que es donde Jack el destripador elegía a sus víctimas. Nosotros elegimos unas cervezas de frutilla que estaban mejores que las del Oktoberfest en Córdoba.

Todavía me estoy preguntando si eso tuvo algo que ver con el trágico diálogo con mi cámara, justo a la salida del bar...

Otro tema...

Get British

No me lo van a creer pero nos encontramos con el cambio de guardia por casualidad. Cómo decirles...? Si llegan a ir a Londres, no lo tomen como una prioridad.

Hola, vengo a posar
(Buckingham Palace)

Big Ben y Torre del Westminster Abbey

House of Parliament

Otros de los "must" a los que sí nos sometimos fueron el British Museum y el Tate Modern. En realidad fue muy interesante porque en los dos encontramos justo en la hora que fuimos tours gratuitos por alguna sala. Obviamente es imposible que te paseen sin que el hambre y el cansancio te generen un malhumor tal que te de ganas de tacklear al guía y salir corriendo a comprar un sandwich. Bueno, ok, quizás sólo a mí me pasaría eso.

Pero 45 minutos de tour guiado y un par de horitas solo, están bien. El British debe ser junto con el Louvre las mayores colecciones públicas de cosas choreadas. Me dio especialmente esa sensación en la parte de Egipto, donde hay desde sarcófagos y momias hasta porciones de mausoleos y templos. Obvio que es muy interesante de ver... pero. Just saying.
British Museum

Es probable que el resto del tiempo lo hayamos pasado caminando por ahí. Es probable que yo no recuerde qué más hicimos. Sólo sé que no me molestaría volver. En absoluto.

Uno se forma ideas sin necesidad de que sean ciertas. A mí me pareció que es una ciudad donde debe ser muy lindo vivir. Será cierto? No sé.

De momento parece más probable que averigüe cómo es la vida en Buenos Aires. Pero quién sabe.

Espero que haya valido la pena leer todas estas líneas.

Muchas Gracias por darse una vuelta.

Hasta Estambul!



viernes, 16 de abril de 2010

Oh la lá (París)



La experiencia Ryanair

Aquellos lectores que hayan visitado el post anterior ya tendrán una idea de lo que significa viajar con esta línea barata. La verdad que cuando uno ya sabe de qué se trata y quiere pagar poco, no puede quejarse. Sin embargo hasta los turistas gasoleros tenemos una paciencia limitada.
Recordarán que para abordar uno de estos aviones tan espantosamente decorados (bajos costos de comunicación) uno debe entregarle a uno de los tripulantes espantosamente vestidos (idem) el boarding pass que uno mismo imprimió en su casa a través de su portátil (epa, no es laptop). Resulta que en este proceso hay una alta probabilidad de que al vuelo de Paris se meta una señora que quería ir a Praga, pero ya no puede distinguir letras que no estén en mayúsculas.. o un señor que en realidad quería ir a Venecia pero está tan chupado que le da igual.
Así que ya estábamos sentados y preparándonos psicológicamente para toda la violencia comercial que iba a ser ejercida sobre nosotros cuando notamos que ya era hora de despegar y el avioncito seguía quieto. Los uniformes espantosos iban y venían por el estrecho pasillo con aires de importancia y misterio... y el avioncito seguía quieto.
Subieron dos empleados más de la aerolínea que tenían cara de más importancia y finalmente decidieron develar el misterio: sobran pasajeros. Una de las azafatas decide repetir su conteo de pasajeros con el cuentaganado (nunca fue más acertada su denominación) y llega a la misma conclusión. Quizás con la secreta esperanza de obtener un resultado diferente repite el proceso una y otra vez, pero se decepciona con la conclusión, se guarda el chiche en el bolsillo y se va a la cocina a comer una barrita de cereal.
Pasan entonces asiento por asiento pidiendo los "boarding passes" que muchos ya habían usado para tirar el chicle (a esta altura, sin sabor), señalar la página del libro (ya casi terminado después de tanta espera) o sonarle los mocos al nene. Pero esto no es suficiente... siguen sobrando pasajeros. Ya iba más de una hora cuando nos dicen que "persiste el inconveniente técnico, por lo que vamos a proceder a chequear sus boletos - otra vez ".
A esta altura los españoles ya estaban "flipando", como ellos dicen. Yo no sabía si reírme o gruñir, así que hacía las dos cosas alternadamente. Una hora y cuarto después de la hora en que debíamos despegar, llegan a la conclusión de que no sobraban pasajeros sino que había un par que faltaban en la lista. Sí señor. Bienvenido a bordo.

Por suerte se ve que entrenan a los tripulantes de Ryanair en relaciones públicas y gestión del descontento de abordo, porque luego de terminar de ofrecer bebidas, comidas, perfumes y juguetes, la azafata toma el micrófono y dice "Señores y señoras, queremos pedirles disculpas por la demora. Como sabemos que han tenido que esperar mucho tiempo y quizás estén aburridos, voy a ofrecerles nuestro juego de lotería rasca y gana... blablablabla".

Es decir, a modo de disculpas nos quería VENDER algo. Así que ya fue demasiado y todo el avión se repartía entre risas, aplausos y abucheos. Qué divertido es Ryanair!

Llegando a Paris

Viajar barato implica que muchas veces después del avión tenés que tomar un bus . Ése fue el caso de Paris, ya que el aeropuerto donde aterrizamos está a una hora y cuarto de la ciudad. Teniendo en cuenta lo que tuvimos que esperar sentaditos en el avión, el sentimiento predominante al llegar a destino era hambre.

Uno de los del grupo tiene amigos en Paris, por lo que apenas llegados nos juntamos con ellos en la estación de metro. Ellos nos llevaron hasta la torre Eiffel, por supuesto que no se podía esperar ni un segundo más para sacar la foto. Ni un segundo. Grande fue nuestra alegría al ver que frente a la torre hay un puesto de crepes! Así que junto al Sena y bajo la torre Eiffel iluminada comimos unas crepes de jamón, queso y huevo que de más está decir, estaban exquisitas. Estaba bastante fresquito Paris, y estábamos muy cansados también, así que nos fuimos al hostal.

Montmartre

Es demasiado pedir que organice el post cronológicamente. No consigo recordar muchos detalles de la vida, que de todas maneras, no cambian nada.

La cuestión es que uno de los días fuimos al barrio de Montmartre, el que más me gustó. Ahí es donde está la iglesia de Sacre Coeur, un espectáculo. No he visto demasiadas iglesias, pero las suficientes como para que ya no pueda asociar los interiores que vi con la imagen que tienen por fuera. Yo simplemente recuerdo que estaba muy buena.

París es una de las ciudades más visitadas del mundo. No lo dudo.

Foto al estilo turista coreano con cámara nueva.

Después de visitar la iglesia pasamos por Moulin Rouge. Se puede ir a cenar, tomar algo o simplemente ver el espectáculo, que seguramente debe ser interesante. De todas maneras, la opción más barata era 80 euros, unos $ 425. Gracias.

Así que seguimos caminando. El área me hizo acordar a San Francisco (Castro Street, específicamente).. sex shops, lencería erótica y por supuesto... souvenirs! Muchos, muchos souvenirs. En cierta forma los souvenirs me provocan la misma sensación que los productos Sprayette: me pregunto por qué existen, por qué te pasan tanta publicidad y llego a la misma conclusión: siempre hay un ...... consumidor para ellos.

Vamos gente! Qué necesidad hay de comprar una "réplica" de la torre Eiffel de 30 cm., ideal para disputar el lugar de la estrella de Belén en la cúspide de nuestro arbolito de navidad? Por ahí si le ponés una bombilla de bajo consumo y lo ponés en tu mesa de luz... zafa...

Seguimos caminando y de repente Edwin se pone exaltado frente a la puerta de un bar. ¿Será que tiene hambre? Bueno, Edwin siempre tiene hambre. Pero no: es el bar "dos molinos", donde trabajaba Amelie, se acuerdan? Así que antes de que pudiera pestañear ya estábamos todos sacando fotos. Confieso que a veces me dejo llevar por la euforia fotográfica irreflexiva.

Tomamos un vin chaud, que es un vino caliente con canela y alguito más que no me acuerdo. Lo acompañamos con créme brulée, que yo en argentina nunca había probado pero parece ser un postre muy famoso entre los golosos de la cocina internacional. Lástima que Amelie estaba de franco ese día, pero igual nos atendieron muy bien, a pesar de que todo el tiempo nos estábamos moviendo para sacarnos fotos.


El Louvre

Es como cuando digo "esta noche no salgo". Todos sabemos lo que pasa. Cada vez que llegamos a una de estas aglomeraciones gigantescas de personas (capitales) yo afirmo que no quiero ir a meterme a esos lugares donde hay que pasar el 80% del tiempo en colas.

Pero allá voy. Por ejemplo, al Louvre.

¿Cómo explicarles? No es que no pueda apreciar una pintura, admirar una escultura que tiene más de 20 siglos (sí, la Venus de Milo es viejita) y presenciar el choreo francés a una variedad de culturas como la egipcia. Pero... pero... así no. Una cosa es cuando vas con una persona que te puede ir explicando algo, guiándote o al menos mostrándote las cosas más importantes en semejante cantidad de obras de arte. Y otra es deambular por un museo que necesitaría varios días para contar su historia, sin ninguna idea sobre lo que hay para ver y con toda esa tremenda cantidad de gente que cree que mientras más fotos saque, mayor será su cultura.

Ojo, no se dejen engañar por mis quejas. Sí que me gustó ir, pero creo que el mundo está llenándose de gente. Y el museo no está exento. La tan famosa Monalisa (La Gioconda) parece ser el punto más visitado de todo el museo. Yo no sé muy bien por qué, pero la gente parece asignarle un carácter cuasi divino. Un estilo de Difunta Correa o Gauchito Gil. Ella ocupa toda una pared, está cubierta por una placa de acrílico y por decenas de personas intentando sacarle fotos. Fueron a Paris, compraron la entrada al Louvre, hicieron la cola y llegan a esta misteriosa obra para... sacarle una foto. No sé si consiga expresar la sensación que ésto me produce, pero si fuera por mí, prohibiría entrar con cámara al museo. Vas para ver, carajo! Si te gusta la pintura, comprate una reproducción que seguramente va a tener más calidad que una foto de una placa de acrílico con un montón de luces reflejadas. (Ponele que la gente respeta y saca fotos sin flash.)

Así que dos horas después, me siento como si hubiera acompañado a mi hermana y mi mamá por un tour de compras durante 8 horas.


arte, agot arte.

HAY que sacarse una foto en la pirámide. Obvio gor!

Quartier Latin

Qué caro que es París! Acá compramos una caña (cerveza tirada) por 1,5. En la ciudad de las luces ese número se cuadruplica. Así que tus ganas de salir a conocer los bares... qué caro que es París!

Un día teníamos que comer "comida francesa". Nuestra elección fue el quartier latin que sería el barrio latino. Decenas de restaurants con menús para turistas, casi que Marrakech pero con estilo. Elegimos uno y nos dimos el gusto de probar algo que en algún punto se debe parecer a la comida francesa (recordemos, restaurant para turistas) y lo acompañamos con el correspondiente vino. No estuvo para nada mal, y no pagamos demasiado. La verdad que no es lo mismo comer caracoles en Marruecos que en París, donde se llama escargot.

El mozo era un viejito rabioso que pretendía que un yankee (perdón pero a mí no me sale americano...), una mexicana, una rumana y un argentino le pidan los platos por su nombre correctamente pronunciado. Así que se dio el gusto de corregirnos como pronunciamos las cosas. Pero en realidad se puso contento cuando le pedí el vino. En honor a la ocasión y recordando a mi amiga francoparlante Maitén, traté de pronunciar Cuveé Maison como supuse que se debía... y el viejito dijo "Oh, qué bien, habla francés.." Ponele.

Panza llena, corazón contento. Una cervecita nos podemos tomar no? Bueno, dale.

Marche una cara de boludo para la mesa tres!

Disneyland

Uff... Quién hablaba de colas? La verdad que no es para mí. Una hora de cola, 3 minutos de montaña rusa. Una hora y media de cola, 5 minutos de simulador ochentoso. Voy a creerles a los chicos en cuanto a que Disney de Florida y California son muuucho mejores. Pero creo que prefiero ir a un parque de diversiones. Di-ver-sio-nes. Cachai? (Uh qué mala onda que soy! Sí, malísimo.)

Por supuesto que fue divertido, pero lo pensaría mucho antes de volver ir a Disney.


Versailles

Nos levantamos temprano para ir a conocer el fabuloso palacio de Versailles y sus famosísimos jardines. Tomamos el tren, y en media hora estábamos en la estación de destino. Caminando hacia el palacio comienza a caer granizo. Sólo 1 paraguas para 4 personas así que... whatever. Mientras no llegue al tamaño de una pelota de tennis está todo bien.

Empezamos a hacer la cola, bastante larga. Se larga la lluvia. Tratamos de meternos todos bajo el paraguas único. Foto, foto! Otra, otra! Uh loco, qué divertido es esto!


La cola se mueve muy despacio, pero muy pero que muy despacio. Tratamos de divertirnos. Uno tiene un iPod. Va compartiendo los auriculares. La cola se mueve muy despacio. Lluvia otra vez. Deja llover. Lluvia otra vez! La cola se mueve un metro. Lluvia otra vez! Bueno, falta menos... que antes.


Llegamos a los últimos diez metros de cola, luego de una hora y media y escucho por los parlantes que sólo se escuchan en los últimos diez metros de cola: "Aquellos estudiantes y menores de 26 años no necesitan adquirir su entrada, sólo acercarse a la puerta con su identificación"... Amm.

Bueno, ya fue, ya hicimos la cola todo este tiempo y sólo quedan diez metros... la terminemos. MAL. Muy mal. Persistir en un error sólo porque invertiste mucho esfuerzo en él... MAL. Media hora después llegamos a la ventanilla para que nos repitan lo que escuchamos por los parlantes y entonces me siento... un tremento pelotudo. No hay otra palabra.

Bueno, vamos a entrar ya. Buenísimo, entramos al palacio gratis, somos estudiantes.

Vamos primero a los jardines porque ahora justo dejó de llover, además son lo más lindo del lugar. Dale. Uh, hay que pagar! Qué, por los jardines? Sí, sólo es gratis el palacio. Bueno, ya fue, vinimos hasta acá y son los jardines de Versailles, paguemos. Dale.

Vemos los jardines que de verdad son espectaculares. Luis XIV me parece un personaje muy interesante. Siempre pienso en la locura galopante que debe haber tenido. Él debe haber querido un palacio a la altura de su ego... y de ahí salió Versaille.

Me suena el celular en el jardín de Versailles. Es mi madre para saludarme por pascuas. Qué loco.

Cuando nos dimos satisfechos con los jardines nos disponemos a visitar el palacio. Expectativa. Si el jardín fue así, y los "pequeños palacios" eran grandiosos, imaginamos que el palacio es la misma muerte. Pero en realidad, nos quisimos morir cuando nos dimos cuenta de que no se podía entrar. Acababa de cerrar hace cinco minutos.

MAL. Hicimos las cosas MAL. MUY MAL. Así que no nos quedó otra que reírnos de nuestra... manera particular de ser.

De todas maneras los jardines son lo mejor no? Sí, sí, obvio, en realidad el palacio es más o menos y blablablabla.

GILES!


Vamos redondeando...

Como verán en el álbum de fotos que voy a dejar al final, estuvimos en el cementerio de la Bastille. No me pregunten cómo es el nombre, pero es donde están enterrados personajes como Edith Piaf, Chopin, Jim Morrison y Oscar Wilde. Para mí el cementerio no era una prioridad, pero tampoco tuve problema en ir. Y admito que fue interesante verlo, sobre todo, la tumba de Oscar:


"Real beauty ends where the intellect begins"
"La verdadera belleza termina donde comienza el intelecto".
Humm.


Señores, París duró 6 noches. Pero ya les hice leer demasiado, creo. Quizás hayan percibido que no tenía muchas ganas de sacar fotos en estos lugares, yo lo atribuyo al clima nublado, lluvioso y frío. Definitivamente prefiero el sol. Sin embargo si no vieron el álbum , donde hay algunas fotos más, pueden verlas ACÁ.

Espero que haya quedado muy claro el concepto de las colas. Esperemos que no se repitan mucho en Londres. Esperemos que la nube de cenizas decida sentar cabeza. Pero bueno, ¿ Quién soy yo para pedir eso? Esperemos que podamos volar el Sábado.

Pero mejor no esperemos tanto porque el que espera, desespera.

Senhoras e senhores, muito obrigado por terem vindo. Foi um prazer ve-los por aqui. Até a próxima vez, que vai demorar um pouquinho. Serao duas semanas? Serao tres? Quem sabe.

Au revoir!