Fue una sorpresa visitar Marruecos, pero nunca pensé que iba a visitar Turquía. No es exactamente uno de los destinos que uno asocia con Europa. Sin embargo, cuando estábamos buscando qué lugar visitar después de Londres, nuestra gran amiga, la página de vuelos baratos, nos mostraba que ir de la ciudad británica a Estambul costaba menos que volar de San Juan a Buenos Aires. Demasiado tentador.
Originalmente se suponía que fuéramos cuatro, pero hubo un problema... diplomático. Además de Megan y Edwin - ambos de EEUU - iba a ir Juan Carlos, de México. Luego de comprar el vuelo se llegó a enterar que los mexicanos tenían que tramitar una visa para entrar a Turquía, para lo que era demasiado tarde. Los estadounidenses sólo debían pagar una tarifa en el aeropuerto. Y los argentinos, sólo mostrar el pasaporte! Qué tal! ¿Será porque tenemos fronteras amigables? ¿Será porque tenemos muchos fronterizos?
Hablando de pasaportes, el argentino infunde desconfianza. Generalmente lo miran mucho al pobre pero no exagero: en Turquía lo miraron con lupa! Supongo que creían que era falso... Luego en Suiza lo miraban como mirarías un Rolecs que te vende una gitana en la calle.
Una ciudad vieja, pero vieja vieja
Como les dije, me fui a Estambul casi por azar. Bueno, Megan tuvo mucho que ver en ese azar, por alguna razón ella estaba muy interesada. Así es que yo ni sabía que la ciudad tenía una parte en Europa y otra en Asia, separadas por el Bósforo. Tampoco sabía que Hagia Sofia estaba en esta ciudad. De hecho no sabía que era un templo.
Eso no quiere decir que al llegar no sabíamos nada. Hoy las cosas son muy diferentes. Antes de viajar a reunirse con nosotros en Londres Megan bajó a su iPod una guía turística para Estambul. Como quien dice, al alcance de la mano. Así que mientras viajábamos nos pudimos enterar muchas cosas de la ciudad que por supuesto ya olvidé, y pudimos decidir qué hacer. Menos mal, porque de habernos confiado en la oficina de información turística...
El primer día, que en realidad fue una tarde, lo dedicamos a recorrer la zona del hostal. La ubicación era realmente buena así que pudimos ver la calle principal, recorrida por un tranvía.
Llegamos a la Torre Galata, que siempre nos daba una mano para volver al centro cada vez que estábamos medio perdidos. Esa zona tenía muchos kioscos de jugos naturales y negocios de accesorios para turistas: postales, imanes y monederos de estilo turco hechos en pakistán. De verdad.
El día de los "must"
El día siguiente lo dedicamos a visitar el Palacio de Topkapi y el templo Hagia Sofia. Es demasiado ñoño ponerles los links de wikipedia? Bueno, les aviso que éso es lo que se abre si le dan clic a los nombres viteh.
Para ser sincero, el palacio no me impresionó mucho después de haber visto La Alhambra. Éste palacio sería la residencia de las cabezas del imperio otomano y sería más antiguo que La Alhambra, pero no me pareció tan lindo como aquella.
De todas maneras hubo una sala en particular que por sí sola hacía que la visita valga la pena. Es muy difícil para mí en este momento expresar lo que sentí en ese lugar y a la vez respetar las creencias y sensibilidades de los potenciales lectores de este blog. Voy a ajustarme a los hechos.
Dentro del palacio hay un templo (mezquita) considerado un lugar particularmente sagrado. Dentro no se pueden tomar fotos, por más que sean sin flash. Al entrar se escucha por los parlantes una persona leyendo el Corán. En las paredes hay vitrinas con una colección de elementos de la historia del Islamismo: armas de antiguos sultanes, por ejemplo.
Luego de recorrer un pasillo llegamos a una sala donde se podía respirar el asombro. Como además la gente no podía sacar fotos, se dedicaba a mirar, que es lo que debería tratar de hacer más tiempo. Entendimos el por qué de tanto silencio y perplejidad cuando vimos que en la vitrina estaba expuesta la espada del Rey David.
Sí. Ahí, tras un vidrio.
Bueno, podrán imaginar ya varios cuál fue mi reacción. Pero bueno, ponele. Una espada puede conservarse por mucho tiempo si se cuida con el debido esmero. Creo más probable que esté en la mansión gigantesca de un coleccionista privado pero bueno, ponele que es la espada de David. Seguimos caminando.
La vitrina siguiente está un poquito oscura pero puede verse que dentro hay un palo. Un bastón. "Ah, ése seguro que es el bastón que llevaba Moisés cuando cruzó el mar rojo".
Por favor siéntense, señores y señoras, porque pueden caer de culo. Casi lo hago yo cuando al poco de terminar esa frase leí en el cartelito de la vitrina "Bastón de Moisés".
Sigamos.
Yo ya estaba como loco. ¡Qué habría en las otras vitrinas si ésto era solo el comienzo! Yo ya esperaba ver la hoja de parra que llevaba Eva en los primeros días del mundo! Pero no, me tuve que conformar con el brazo y fragmento del cráneo del profeta Juan.
Qué fuerte, tío. Muy fuerte.
Vista del Bósforo desde el palacio de Topkapi.
Después de haber visto un brazo (con carne) de hace más de 2.000 años, ver un templo que lleva 15 siglos no debería ser tan impresionante, pero lo fue. ¿Ustedes pueden realmente apreciar lo que son 1.500 años?
Wow!
El que desee mayores informaciones sobre el templo puede cliquear en el link que les dejé más arriba. Pero créanme que es bastante impresionante. Muy interesante también porque en realidad es un templo cristiano, por más que uno lo vea como una mezquita.
Dice la leyenda que hay en una de las columnas "un muro que suda", donde hay un orificio que te permite tocarlo. Al entrar en contacto con el muro uno recibe grandes bendiciones y curaciones.
Los beneficios todavía no llegan, pero bueno.
Siempre se me ocurre que los reyes, sultanes, faraones y todos aquellos gobernantes tan poderosos de aquellas épocas deben haber tenido manso quilombo en la cabeza. En Estambul había uno que quería construir un templo que superara al Santa Sofia en belleza y esplendor. Así que mandó a construir el que ven a continuación. Éste sí es una Mezquita, hay que descalzarse para entrar y sólo se puede estar en la zona para turistas. Como a los turistas les cuesta decir "Mezquita de Sultanahmet" le llaman "Mezquita Azul".
Estambul ao nosso jeito
Todo muy lindo pero ya sabrán que las muchedumbres no son lo mío. Después de ver el palacio, el templo y la mezquita que les acabo de mencionar consideramos que ya habíamos visto suficiente de esas cuestiones.
Así que el último día completo lo pasamos en la "isla de los príncipes", que es una que está cerca de la ciudad donde los príncipes otomanos solían recrearse. Qué harían exactamente... no lo sé, pero usen un poco la imaginación.
Dejando atrás el continente
Alejándose un poco del bullicio de la ciudad, el mar puede apreciarse de otra forma. Las islas tienen mucha vegetación y viven del turismo. Había un sendero de unos 15 kilómetros que bordeaba la isla, y muchas bicis de alquiler. Agarramos las nuestras, compramos materiales para hacer sanguchitos y a pedalear.
La grandeza de las pequeñas cosas: un paseo en bici, un gran día
De más está decir que acabábamos de comer...
Food's Good
Una de las frases más representativas de "la familia". La comida es buena, sí señor. A veces uno se deja engañar por cosas como las tasas de cambio entre monedas para pensar que las cosas son baratas.
Es lo que hicimos en Estambul. Ellos no usan euros, sino liras turcas. Los precios no eran en realidad demasiado baratos, sino decentes. Quizás incluso iguales que en Argentina. Pero por alguna razón nuestra sensación es que era barato.
Teniendo en cuenta que el hostal no tenía cocina, Estambul consistió en gran parte en probar comidas nuevas y otras no tan nuevas, como vendría siendo una cheesecake.
En muchos restaurantes preparaban los panes en vivo y directo
La última comida, técnicamente en Asia.
Ésto fue Estambul. Espero que hayan disfrutado del paseo y lamento no poder ofrecerles una foto del brazo de Juan.
En el recorrido que hicimos para este viaje después de Estambul pasamos por Basilea (Suiza) antes de llegar a Barcelona. De eso se tratará el próximo post.
Si no las vieron ya, pueden ver más fotos de Estambul cliqueando acá
Los dejo con una foto de Megan: Mezquita Azul, Hagia Sofia y el Sol.
Chau!
Bien ahí, Megan
1 dijeron algo después después de leer:
ammmm
Puedo comentar sólo eso? jajajaj, estoy impresionada, eso es, muy impresionada, no cabe decir nada más. Ah, felicitaciones de mi parte a Megan, y quiero ver fotos tuyas!
PD: tu teclado no tiene x? (just asking)
un beso, tu hermana.
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