martes, 15 de junio de 2010

Tierra de bicicletas y luces rojas


Amsterdam

La chica de arriba podría ser una de las que trabajan detrás de las vidrieras del "red light district", pero no. Esas tienen menos ropa. En ésto y en los "coffee shops" es en lo que la gente piensa cuando piensa en AMS. Es cierto que son cosas que hay que ver en esta ciudad, pero hay más que eso.

Llegué a Amsterdam un Viernes a la 1 de la mañana pero por deficiencias en el celular de mi amiga (que me esperaba en la parada del bus) terminé llegando a su casa a las 5 de la mañana. Muy largo para contarles acá, pero les aseguro, más largo fue esperar 4 horas en ese momento.

El primer día fue uno de esos que los holandeses tienen poquísimas veces al año: cálido y soleado. Aprovechamos para dar un paseo en bote por los canales de la ciudad (que son muchos). Mi amiga tenía razón, es la mejor manera de conocer la ciudad.

Amsterdam es una ciudad que (creo, como gran parte de Holanda) está bajo el nivel del mar. Esto hace que el suelo sea muy inestable. Además, por alguna razón todo el país quiere vivir en algunas pocas ciudades, lo que hace que en esos lugares les falte espacio. Como solución inventan "tierra", avanzando sobre el mar. Y como consecuencia, hay montones de edificios que se inclinan (porque los cimientos se mueven) y hace años que están intentando construir un subterráneo que no pueden terminar porque al hacer el túnel las casas se empiezan a mover.


Estuvo prohibido por mucho tiempo, pero tanto lo hacía la gente que terminaron permitiéndolo: vivir en el agua. Estas casas flotantes son bastante chicas, pero bueno, casi todas lo son en la ciudad. Los tipos desayunan mirando al canal, por donde miles de turistas pasan tomando una Heineken y sacando fotos.


Está bien, hablemos del red light district. Es una zona de unas pocas cuadras. Nada puede ser demasiado en Amsterdam, porque ocuparía toda la ciudad. Las calles son una sucesión de cuartos vidriados, una especie de vidriera gigante con cortina, donde chicas de todas razas, colores y tamaños trabajan ofreciendo servicios de diversa índole. Y dijo trabajan eh. Necesitan una licencia, deben hacerse un chequeo médico cada dos semanas, y como todo buen ciudadano, pagan sus impuestos.

Sin entrar en consideraciones morales, estéticas o esas cosas importantes, yo opino que ya que de todas maneras estos servicios han existido siempre y siempre existirán, los holandeses han sido prácticos en organizarlos y controlarlos. Es más seguro e higiénico. Y de paso, hay cientos de miles de giles que vienen a la ciudad para ver ese lugar donde "las minas te bailan de atrás de la vidriera".


Hablando de cuestiones prácticas. Podés comprar semillitas de cannabis en el mercado de flores. Eso sí, los coffee shops no tienen un futuro tan claro como el de las chicas de la zona roja. Parece que muchos vecinos de Amsterdam están pensando en volver atrás y deshacerse de estos lugares.

Otro tema.

Más allá de todo lo que hay en esta ciudad, el hecho de reencontrarme con alguien que no veía desde hace dos años y medio fue algo interesante en sí mismo. Viajar de intercambio tiene ese lado... difícil. Convivir con gente de distintos lugares del mundo por medio año y después decirles chau, sin saber si los vas a ver. En este caso, el tiempo que pasó hasta volver a verla fue menos del que pensaba. Ojalá pase lo mismo con los amigos que estoy haciendo ahora.

Utrecht

Esta es una ciudad que está a medio camino entre Amsterdam y Rotterdam, siguiente destino en el itinerario, porque ahí viven las otras dos holandesas que conocí en Mississippi.

Sólo pasé unas horas ahí, mientras esperaba que mi amiga Yvette saliera de una clase, porque su universidad queda en este lugar.

Una de las cosas que vi en ese momento de turismo fotográfico fue el menú de un restaurant "argentino". Lo pongo entre comillas porque muchos de ellos no son de argentinos, ni trabajan argentinos y sirven comida que yo nunca había escuchado.

La cuestión es que me quedé impresionado por el precio del tan preciado (valga la redundancia) Bife de Lomo. Así, con mayúsculas. Si te conformás con 200 gramos son 105 pesos argentinos y si querés uno grande, ya son casi 160 mangos.

Como diría Valentina: Yo quiero un sánguche!

Seguí caminando, se entiende. Yo caminando y los holandeses en bici. Nadie me explicó por qué tanto amor por la bicicleta. Pero al ver el espacio tan escaso que tienen y que en realidad, todo queda cerca, imagino la respuesta. Es cierto que en San Juan nadie que tenga auto camina más de 5 cuadras, pero creo que es buena idea andar en bici cuando nada queda a más de 15 minutos de pedal.


Rotterdam

Uno de los puertos más grandes del mundo, ése es Rotterdam. Ahí viven las otras dos chicas que vivían en el departamento de abajo en Mississippi, y en el living de una de ellas es donde me quedé.

Uno esperaría que una ciudad con tanto movimiento sea ruidosa, fea, sucia... pero no. Es muy tranquila y a cinco minutos del centro pueden encontrar lugares como éste:


A diferencia de Amsterdam, casi todos los edificios son nuevos en Rotterdam porque con los bombardeos de la segunda guerra mundial quedó destruida casi por completo.

El novio de Yvette, mi amiga, me prestó su bici y recorrimos la ciudad como corresponde: pedaleando. La tarde del primer día y la mañana del siguiente fueron suficiente para conocer la ciudad.

Esto no tiene nada que ver, pero igual. En el departamento de Yvette había un montón de cactus con flores. Los cactus florecen una o dos veces al año, y las flores duran sólo un día. Justo estuve ese día, así que acá les dejo una.


Brujas

La ciudad no sólo es muy bonita y pintoresca, sino que debe tener mucho valor histórico y arquitectónico para que toda la ciudad haya sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

En la tarde en que llegué caminé un poco, pero los dos días de bicicleta más toda la caminata ya se empezaba a notar, así que esa noche alcancé la posición horizontal temprano.

Al día siguiente, para seguir con la costumbre de aquellas gentes y para cansarme un poco más, alquilé una bici en el hostel y di unas vueltas por los alrededores de Brujas. Fue muy buena idea porque pude ver partes que no son, al menos, tan turísticas.


Yo no sé si la gente es muy tranquila, o estaba de vacaciones, o todas las casas eran en realidad una decoración, porque todo era muy silencioso. Me parece que simplemente son relajados. Me parece también, que después de Andalucía, muchos lugares van a parecer silenciosos.

En una iglesia de Brujas está la "Madonna con el niño", la única escultura de Miguel Ángel fuera de Italia. La foto de arriba es de esa iglesia. Si quieren ver la Madonna pueden googlearla.

Bruselas

La capital de Bélgica y de Europa. Sede de todos los edificios de la Unión Europea y de las correspondientes embajadas. Sin embargo, no es grandiosa como Washington, Paris o Londres. Es como un poco rebelde, caprichosa. Hay muchos edificios muy viejos y lindos como los de la plaza principal (abajo) pero también hay zonas muy sucias y descuidadas justo al lado de todos estos lugares que se supone son tan importantes.

¡Pero qué ricas cervezas! Y para que yo lo diga... El primer día que estuve llegué al hostal para dejar mis cosas y salí a caminar. Llovía bastante y para variar, me había olvidado el paraguas. Después de comer un panqueque (lo más típico entre lo típico) y caminar un poco sentí el cansancio de tres días de bicicleta y cinco de caminar todo el día. Así que me fui al hostal para dormir. Y cuando entro a mi habitación uno de los chicos que estaba ahí me dice

Fulano - ¿Where are you from?
Manu - Aryentina
Fulano - Vamos a tomar unas cervezas! Salen un euro!
Manu - Ehhh....... Ehmmm. Bueno.

Así que allá fuimos, y es cierto, son muy, muy ricas. El chico es de México y al rato cayó al bar otro mexicano que estaba en la misma habitación. Así que una vez más el hostel ayudó a que "viajar solo" no signifique estar solo todo el tiempo.

Al día siguiente salimos con uno de los dos chicos a hacer el circuito de la unión europea. Llovía, también y por supuesto, había olvidado el paraguas nuevamente. Una de las mejores cosas fue cuando precedido por la típica musiquita, apareció uno de esos camioncitos que hasta acá yo sólo había visto en las películas, el de los helados. Obviamente le compramos algo al señor, que era de Grecia. Me enseñó a decir gracias pero yo ya no estoy para recordar tantas cosas.


Ah! En Bruselas también hay red light district. Y es más grande que el de Amsterdam. Hay que tratar de darse una buena idea de cada lugar que uno conoce, viste.

Creo que para el final del viaje debo haber estado muy cansado porque me fui al aeropuerto a las diez de la noche, busqué un banco cómodo, puse el despertador a las 4 am y ahí quedé. Después dormí las dos horas del vuelo. En esos momentos recuerdo a todos los que alguna vez me dijeron que no sirvo de compañero de colectivo o de copiloto. Puede que tengan razón.

¿Y ahora? En eso estamos. Sólo quedan dos semanas en Málaga y ya vienen dos de Oro más.

¿Y después? Después sólo hay hipótesis, pero buenas hipótesis. Quizás Italia. Quizás Grecia.

"De vez en cuando la vida / nos besa en la boca", dice Serrat. Me acordé de eso ahora.

Bueno, ha sido un placer tenerlos por acá. Antes de irme voy a tratar de mostrarles un poco de Málaga, que quizás debería haber sido lo primero. Pero bueno, no nos vamos a poner lógicos ahora.

Até a próxima!


martes, 25 de mayo de 2010

Basel & Barcel

Escala en la triple frontera

Pero no en Paraguay. Una de las consecuencias de viajar barato es que a veces uno elige destinos en los que no habría pensado, simplemente porque son baratos. Después de Estambul teníamos poquitas opciones hacia donde viajar barato sin tener que volver a Londres. La idea era ir arrimándose a España, así que Basilea no estaba tan mal. Sobre todo teniendo en cuenta que uno de los destinos baratos desde allí era... Barcelona! Perfecto.

Basilea es una ciudad suiza que está en la frontera con Alemania y Francia. En el aeropuerto, por ejemplo, hay dos filas de migración: una para entrar a Francia y otra para entrar a Suiza. Es un poco al pedo en verdad porque una vez que se sale del aeropuerto, sólo hay que cruzar un cartel para transitar entre los países. Una vez más, miraron mi pasaporte con la certeza de que era una barata copia falsa. Pero después de examinarlo durante varios minutos le estamparon un sello y yo estaba en el país de los chocolates y los bancos amigos del lavado de dinero.

Sólo teníamos una noche ya que en realidad lo usamos como dije, de escala. El hostel fue un lujo.. y menos mal porque fue el más caro que pagamos hasta hoy. La organización es tal que hasta para mí resultó excesiva. Una vez más, debería tener una foto que no tengo, pero prueben imaginar: en la cocina, en la pared de fondo de cada armario, había una foto de qué debía ir en él y de cómo había que ubicarlo.

A partir de Basilea nos tocó mal tiempo. Mucha lluvia, y casi frío. A pesar de eso, nos tomamos un tren hasta un pueblito donde un puente sobre el Rin separaba Alemania de Suiza.


A la izquierda Alemania, a la derecha Suiza. Atrás, el Rin.

Como era Domingo, casi todo estaba cerrado. Casi todo menos una simpática pizzería italiana, con precios aptos para estudiantes, donde si bien no comimos un plato típico alemán tomamos cerveza alemana.


Sí, abundante. Costó terminarla.

Basilea es una de las ciudades más visitadas en Suiza, principalmente por los museos, los edificios de arquitectura moderna y también por ser la ciudad natal de Novartis, una de las principales farmacéuticas. Pero a nosotros nos pareció suficiente un día para verla, sobre todo considerando que no paraba de llover y que todo era tan tan caro.


Una curiosa fuente en el centro de Basilea

Después del almuerzo en Alemania cruzamos a Francia a ver si podíamos comer algo rico con los últimos francos que nos quedaban. Todo estaba cerrado, y llovía cada vez más. Así que decidimos emprender la retirada. Por suerte el vuelo a Barcelona era en un horario decente.

Y por fin... Barcelona!

No sé si las mascotas se parecen a sus dueños. Pero sí que los hijos se parecen a sus padres. Cuando mi papá me dio sus recomendaciones para Barcelona no mencionó Park Güell ni Montjuic, sino un restaurante específico en la Barceloneta con un nombre muy gráfico: El Rey de la Gamba.

Barcelona nos recibió con mucha lluvia, pero después de esperar unas horas en el aeropuerto, volar por dos horas, y tomar el bus al centro, ir a seguir la recomendación de mi padre nos pareció una muy buena idea. Así que llegamos al hostal, dejamos nuestras cosas y nos tomamos el metro. Al salir de la estación y caminar una cuadra ya deseamos que el restaurante estuviera muy cerca porque estábamos empapándonos. Pero no se hizo esperar mucho.

Una vez más, sacamos del bolsillo la frase que usamos en esas ocasiones: "Food's good". Y cómo no va a serlo: Paella, Paella de arroz negro y Merluza a la marinera. Ah, y un Chardonnay fresquito. Sabíamos que los días siguientes iban a ser de sanguchito y comidas en el hostal, así que pueden ver nuestra felicidad al disfrutar este manjar:

Castigándonos en El Rey de la Gamba

Otra recomendación que me hicieron, gastronómica también (¿Por qué será?) fue que fuera a la champañería. Resulta que a otro también le habían dicho lo mismo, así que para allá fuimos. Maitén ya me había preparado, conociéndome, con la advertencia de que el lugar "se llena". Bueno, se llena. De verdad. Pero qué rico que es, y qué baratas que son las copas de cava! Eso sí, no podría ir muy seguido porque es toda una prueba para mis nervios. A continuación, una foto donde ya están incluídos Juan Carlos y Flor, que se agregaron en Barcelona.


Calidez humana en La Champañería

Una de las cosas que me sorprendió de Barcelona es que los "must" son mucho más de lo que esperaba. El primer lugar de esta lista que fuimos a ver fue Casa Batlló. A decir verdad nunca había escuchado de la casa. Sí de Gaudí, pero no pensé que me fuera a gustar tanto.

Es increíble que esta casa tenga ya más de 100 años, cuando al verla parece más moderna que muchas casas que hoy se construyen. Hay imágenes en ella que parecen de otro mundo... No voy a atosigarlos con fotos porque de todas maneras no conseguiría transmitir la idea, pero les dejo aunque sea el ventanal de la sala principal. ( Algunas fotos más en facebook, clic acá)


Otro de esos lugares es el Park Güell. Ese sí que es otro mundo. Yo preferiría que no esté tan lleno de gente, como suele pasarme en la mayoría de los lugares, pero considerando que hay casi 7 billones de humanos en mi mismo planeta, debería acostumbrarme a esta situación.

Ni bien entramos al parque se me acabó la batería. De por sí ya venía sacando pocas fotos, después de este evento desafortunado mucho menos. Desde que tengo una "cámara" estoy sacando muchas más fotos y es más, me estoy amigando con la edición también, así que prometo que en próximas ediciones podrán ver más imágenes. Por ejemplo, pueden ver Marbella.


Park Güell

Flor charlando con el músico. Definitivamente escuchable.

Hasta la iglesia de la Sagrada Familia me sorprendió favorablemente. Es una iglesia que no voy a confundir con ninguna otra, como ya me pasa con las que he visto anteriormente. Pero claro, nunca antes había visto una decorada con frutas y animales, parejas besándose o cuadros de números mágicos. Al margen de que tengo muy poquitas fotos, en este casi sí que es al pedo poner porque en primer lugar, es todo un trabajo sacar fotos de esta iglesia y que sea representativa, especialmente en un día tan gris. Y en segundo lugar, está en construcción (ni siquiera refacción, están agrandándola) y eso estorba bastante.

Ya pueden imaginar lo que fue el resto de barcelona: bares del barrio gótico y del l'eixample. La primer noche que estábamos los seis y quisimos salir, tuvimos algún problema. No sé si buscamos en el lugar incorrecto, que los martes no abre casi nada o que era demasiado tarde, pero nos la pasamos caminando todo el tiempo. La ventaja, es que en Barcelona si no vas al bar, el bar viene hacia vos, a través de los muchachos que te venden latitas de cerveza estrella por la calle. El que hay ido a Barcelona lo sabrá. Así que así pasó la noche... En otra noche sí tuvimos más suerte y conocimos el bar "Bosque de las Hadas".

No sé si ya habré hablado de esto, pero no sólo España, sino Europa en general está regada de argentinos. Barcelona especialmente. Caminando la última tarde que nos quedaba entramos a un cafecito en el barrio del Borne donde vendían maicenitas, alfajores, empanadas y tartas y te atendían en porteño. Los miembros de la familia, ya con un importante grado de argentinización, se sometieron entonces al castigo de dulce de leche.

Me hubiera gustado que Barcelona hubiera estado más soleada, o al menos, menos lluviosa. Pero el mal tiempo no fue obstáculo para ver que es una ciudad llena de lugares y personas interesantes, donde se mezclan muchas culturas, idiomas y músicas.

Es, definitivamente, un lugar al que volvería. Bueno, voy a volver en el viaje familiar de Julio próximo, y no me molestaría volver otra vez.



Who knows? Life's like a box of chocolates... you never know what you're gonna get.



martes, 18 de mayo de 2010

Una ciudad, dos continentes: Estambul



Fue una sorpresa visitar Marruecos, pero nunca pensé que iba a visitar Turquía. No es exactamente uno de los destinos que uno asocia con Europa. Sin embargo, cuando estábamos buscando qué lugar visitar después de Londres, nuestra gran amiga, la página de vuelos baratos, nos mostraba que ir de la ciudad británica a Estambul costaba menos que volar de San Juan a Buenos Aires. Demasiado tentador.

Originalmente se suponía que fuéramos cuatro, pero hubo un problema... diplomático. Además de Megan y Edwin - ambos de EEUU - iba a ir Juan Carlos, de México. Luego de comprar el vuelo se llegó a enterar que los mexicanos tenían que tramitar una visa para entrar a Turquía, para lo que era demasiado tarde. Los estadounidenses sólo debían pagar una tarifa en el aeropuerto. Y los argentinos, sólo mostrar el pasaporte! Qué tal! ¿Será porque tenemos fronteras amigables? ¿Será porque tenemos muchos fronterizos?

Hablando de pasaportes, el argentino infunde desconfianza. Generalmente lo miran mucho al pobre pero no exagero: en Turquía lo miraron con lupa! Supongo que creían que era falso... Luego en Suiza lo miraban como mirarías un Rolecs que te vende una gitana en la calle.

Una ciudad vieja, pero vieja vieja

Como les dije, me fui a Estambul casi por azar. Bueno, Megan tuvo mucho que ver en ese azar, por alguna razón ella estaba muy interesada. Así es que yo ni sabía que la ciudad tenía una parte en Europa y otra en Asia, separadas por el Bósforo. Tampoco sabía que Hagia Sofia estaba en esta ciudad. De hecho no sabía que era un templo.

Eso no quiere decir que al llegar no sabíamos nada. Hoy las cosas son muy diferentes. Antes de viajar a reunirse con nosotros en Londres Megan bajó a su iPod una guía turística para Estambul. Como quien dice, al alcance de la mano. Así que mientras viajábamos nos pudimos enterar muchas cosas de la ciudad que por supuesto ya olvidé, y pudimos decidir qué hacer. Menos mal, porque de habernos confiado en la oficina de información turística...

El primer día, que en realidad fue una tarde, lo dedicamos a recorrer la zona del hostal. La ubicación era realmente buena así que pudimos ver la calle principal, recorrida por un tranvía.


Llegamos a la Torre Galata, que siempre nos daba una mano para volver al centro cada vez que estábamos medio perdidos. Esa zona tenía muchos kioscos de jugos naturales y negocios de accesorios para turistas: postales, imanes y monederos de estilo turco hechos en pakistán. De verdad.

El día de los "must"

El día siguiente lo dedicamos a visitar el Palacio de Topkapi y el templo Hagia Sofia. Es demasiado ñoño ponerles los links de wikipedia? Bueno, les aviso que éso es lo que se abre si le dan clic a los nombres viteh.

Para ser sincero, el palacio no me impresionó mucho después de haber visto La Alhambra. Éste palacio sería la residencia de las cabezas del imperio otomano y sería más antiguo que La Alhambra, pero no me pareció tan lindo como aquella.

De todas maneras hubo una sala en particular que por sí sola hacía que la visita valga la pena. Es muy difícil para mí en este momento expresar lo que sentí en ese lugar y a la vez respetar las creencias y sensibilidades de los potenciales lectores de este blog. Voy a ajustarme a los hechos.

Dentro del palacio hay un templo (mezquita) considerado un lugar particularmente sagrado. Dentro no se pueden tomar fotos, por más que sean sin flash. Al entrar se escucha por los parlantes una persona leyendo el Corán. En las paredes hay vitrinas con una colección de elementos de la historia del Islamismo: armas de antiguos sultanes, por ejemplo.

Luego de recorrer un pasillo llegamos a una sala donde se podía respirar el asombro. Como además la gente no podía sacar fotos, se dedicaba a mirar, que es lo que debería tratar de hacer más tiempo. Entendimos el por qué de tanto silencio y perplejidad cuando vimos que en la vitrina estaba expuesta la espada del Rey David.

Sí. Ahí, tras un vidrio.

Bueno, podrán imaginar ya varios cuál fue mi reacción. Pero bueno, ponele. Una espada puede conservarse por mucho tiempo si se cuida con el debido esmero. Creo más probable que esté en la mansión gigantesca de un coleccionista privado pero bueno, ponele que es la espada de David. Seguimos caminando.

La vitrina siguiente está un poquito oscura pero puede verse que dentro hay un palo. Un bastón. "Ah, ése seguro que es el bastón que llevaba Moisés cuando cruzó el mar rojo".

Por favor siéntense, señores y señoras, porque pueden caer de culo. Casi lo hago yo cuando al poco de terminar esa frase leí en el cartelito de la vitrina "Bastón de Moisés".

Sigamos.

Yo ya estaba como loco. ¡Qué habría en las otras vitrinas si ésto era solo el comienzo! Yo ya esperaba ver la hoja de parra que llevaba Eva en los primeros días del mundo! Pero no, me tuve que conformar con el brazo y fragmento del cráneo del profeta Juan.

Qué fuerte, tío. Muy fuerte.


Vista del Bósforo desde el palacio de Topkapi.

Después de haber visto un brazo (con carne) de hace más de 2.000 años, ver un templo que lleva 15 siglos no debería ser tan impresionante, pero lo fue. ¿Ustedes pueden realmente apreciar lo que son 1.500 años?

Wow!

El que desee mayores informaciones sobre el templo puede cliquear en el link que les dejé más arriba. Pero créanme que es bastante impresionante. Muy interesante también porque en realidad es un templo cristiano, por más que uno lo vea como una mezquita.

Dice la leyenda que hay en una de las columnas "un muro que suda", donde hay un orificio que te permite tocarlo. Al entrar en contacto con el muro uno recibe grandes bendiciones y curaciones.

Los beneficios todavía no llegan, pero bueno.

Siempre se me ocurre que los reyes, sultanes, faraones y todos aquellos gobernantes tan poderosos de aquellas épocas deben haber tenido manso quilombo en la cabeza. En Estambul había uno que quería construir un templo que superara al Santa Sofia en belleza y esplendor. Así que mandó a construir el que ven a continuación. Éste sí es una Mezquita, hay que descalzarse para entrar y sólo se puede estar en la zona para turistas. Como a los turistas les cuesta decir "Mezquita de Sultanahmet" le llaman "Mezquita Azul".


Estambul ao nosso jeito

Todo muy lindo pero ya sabrán que las muchedumbres no son lo mío. Después de ver el palacio, el templo y la mezquita que les acabo de mencionar consideramos que ya habíamos visto suficiente de esas cuestiones.

Así que el último día completo lo pasamos en la "isla de los príncipes", que es una que está cerca de la ciudad donde los príncipes otomanos solían recrearse. Qué harían exactamente... no lo sé, pero usen un poco la imaginación.

Dejando atrás el continente

Alejándose un poco del bullicio de la ciudad, el mar puede apreciarse de otra forma. Las islas tienen mucha vegetación y viven del turismo. Había un sendero de unos 15 kilómetros que bordeaba la isla, y muchas bicis de alquiler. Agarramos las nuestras, compramos materiales para hacer sanguchitos y a pedalear.

La grandeza de las pequeñas cosas: un paseo en bici, un gran día


De más está decir que acabábamos de comer...

Food's Good

Una de las frases más representativas de "la familia". La comida es buena, sí señor. A veces uno se deja engañar por cosas como las tasas de cambio entre monedas para pensar que las cosas son baratas.

Es lo que hicimos en Estambul. Ellos no usan euros, sino liras turcas. Los precios no eran en realidad demasiado baratos, sino decentes. Quizás incluso iguales que en Argentina. Pero por alguna razón nuestra sensación es que era barato.

Teniendo en cuenta que el hostal no tenía cocina, Estambul consistió en gran parte en probar comidas nuevas y otras no tan nuevas, como vendría siendo una cheesecake.

En muchos restaurantes preparaban los panes en vivo y directo

La última comida, técnicamente en Asia.


Ésto fue Estambul. Espero que hayan disfrutado del paseo y lamento no poder ofrecerles una foto del brazo de Juan.

En el recorrido que hicimos para este viaje después de Estambul pasamos por Basilea (Suiza) antes de llegar a Barcelona. De eso se tratará el próximo post.


Si no las vieron ya, pueden ver más fotos de Estambul cliqueando acá

Los dejo con una foto de Megan: Mezquita Azul, Hagia Sofia y el Sol.

Chau!


Bien ahí, Megan

jueves, 13 de mayo de 2010

Como si fuera un londoner




Cámara - ¿ Está seguro que desea borrar todas las fotos en esta carpeta?

Boludo - Sí, dale.

(Boludo esperando ver las fotos que quedan)

Cámara - No quedan más fotos para mostrar

(Boludo mira la cámara como quien acaba de pisar un zorete fresco)

Boludo - No. No puedo ser tan "$%"%...


Esto pasó en mi tercer día en Londres, luego de todo un día y medio de recorrer distintos lugares, entre ellos Hyde Park en el único día verdaderamente soleado, Spitafields Market en un Domingo (único día que abre), entre otras escenas irrepetibles.

Esta pequeña introducción tiene dos objetivos: explicarles por qué aunque Londres fue junto con Barcelona la ciudad que más me gusto, tengo pocas fotos. Y por otra parte, deseo de verdad que nunca les pase lo mismo. Y que a mí tampoco me pase otra vez.


Las "must list", o de cómo estandarizar tu manera de disfrutar

Tu amigo que fue el año pasado, wikitravel, tu amigo de facebook que vivió un tiempo ahí y cómo no... las guías turísticas. Hay toda una variedad de fuentes a las que podés recurrir para armar una lista de lugares que (según ellos) HAY que visitar. Por ejemplo, no hay forma de que vayas a Pisa y no te saques una foto donde aparezcas sosteniendo la torre. O sea, nada viste, si fuiste y no tenés esa foto... no fuiste!

Es una gran ayuda tener un amigo que haya visitado el lugar a donde vas, o que lo conozca porque te puede decir qué lugares (según él) están buenos. Seguramente tu amigo antes de contestarte va a tener en cuenta lo que sabe de vos para filtrar las atracciones que probablemente no te gusten. Dudo mucho que alguien me diga "Cuando vayas a Río tenés que ir al Maracaná, no te lo podés perder", considerando que el fútbol no es mi pasión precisamente.

Está muy bueno que tengas algunas recomendaciones antes de ir a un lugar, pero de ahí a desesperarse por cumplimentar cada punto de esas listas "must see" que tanto abundan, es otra cosa.

Cuando fui a Londres, por despiste o por desinterés, no investigué nada antes de ir. No sabía cuáles eran los puntos que "tenía" que ver. Los chicos de intercambio que ya habían visitado me dieron un par de ideas, pero sólo eso.

La cuestión es que al llegar a Londres, con sólo cuatro días por delante me di cuenta que no sabía qué carajo había para hacer. Y eso estuvo muy bueno. La consecuencia fue que pasamos 3 días "como si fuéramos londoners" y al cuarto nos rendimos a la presión de nuestras conciencias y nos sacamos unas fotos en el Big Ben y el Westminster Abbey.

Quizás es un poco cierto que hice trampa porque sé que voy a volver a Londres (en plan familiar) pero yo insisto: qué diferente es pasear por una ciudad nueva viendo lo que en ese momento resulta interesante. Pararse en la calle a preguntarle a la gente qué recomiendan ver por ahí. Sí, a veces cae pesado... pero otras te encontrás con un par de irlandeses que viven en Londres hace rato y te ahorran de ir a lugares "sólo para la foto" a la vez que te recomiendan otros que no están en las guías.

No les voy a negar que me quedó un poco la sensación de que no conocí "todo lo importante" en Londres. ¡Pero cómo la disfruté! Nunca pensé que iba a encontrar tantos parques, tantos lugares donde daba ganas de echarse a simplemente mirar. Nunca pensé encontrar un mercado como el paseo de las artes de Córdoba, pero quizás más lindo.

Quisiera poder mostrarles fotos de esto que estoy mencionando. Pero lamentablemente ya saben qué pasó con esas fotos.

Vamos a ver lo que quedó...

Regent's Park

¿No les da ganas de sentarse a tomar unos mates?

Regent's Park no es tan famoso como Hyde Park, y creo que no tan grande. Dentro de este gran pulmón está el "Queen Mary's Garden", que realmente es para admirar. Lo más sorprendente de todo es que está a metros de la capital financiera del mundo, pero caminás por ahí y parece que estuvieras en el campo.

Hyde Park también es espectacular, y muy grande. Mucha gente tomando sol, haciendo picnic, jugando algún deporte... Ustedes dirán que lo mismo hace la gente por allá... pero hay algunas pequeñas grandes diferencias.

Hay que empezar temprano a aprender el oficio de madre

Cachorros humanos jugando en el memorial a Lady Di.

Picadilly Circus

A ver. Si tengo que decir lo primero que se me viene a la cabeza, es un monumento en el centro de una rotonda con mucha, mucha gente sacándose fotos. Es una imagen que veo con mayor frecuencia cada vez. La gente llega, mira, "sí, es Picadilly Circus" y empieza a darle al botoncito nomás. Terminado ésto sigue hacia Trafalgar Square o algún otro punto de interés cercano de donde tiene que tener fotos.

NO estoy en contra de las fotos. Por ejemplo, quizás no estaría tomando una clase de fotografía. PERO... aflojale, también podés mirar un poco más.

Fuera de todos los fototuristas, esta plaza vendría siendo el Times Square de London... Carteles grandes con publicidad en muchos colores y negocios que venden entradas para las obras de teatro y musicales. Están muchas de las que también están en Broadway, y otras que no se repiten. Nosotros fuimos a ver Wicked. Marche foto:


Ahicito nomá de PC está el Soho. Los que conozcan el de NY no piensen que es igual. No se trata de tiendas de moda y diseño, sino de bares all-friendly y de sex-shop. Éste fue uno de los lugares donde da la impresión que no es Londres, sino una zona internacional. La gente en la calle está sacando fotos, o tomando cerveza, o las dos cosas. Pero bueno, pintoresco igual.

Siguiendo está Chinatown, que en realidad es una sola calle con unas tres cuadras de largo llena de restaurants. Bueno, también tiene de esos negocios que venden una diversidad de objetos que para ellos constituyen alimento, y para nosotros, una decoración grotesca.

East London

Alejándose un poco más del "centro" está el barrio donde los domingos se monta el mercado de Spitafields. Artesanías, ropa usada, comida vegetariana... y Quilmes. Es divertido encontrar la dichosa cerveza que ni siquiera es muy rica por todos estos lugares del mundo.

Unas callecitas atrás del mercado empieza Brick Lane, donde se puede encontrar más puestos de comida, más ropa de segunda mano, artesanías y sobre todo, muchos jóvenes. También se puede encontrar un carro de choris. En serio! Y no, no comí un chori. Vamos, teniendo todos los carros del parque sarmiento voy a venir a comer chori acá. Joder.

Uff.. qué momento tan difícil...

Después de entrar a un barcito donde había buena música, muchos sillones y lindo ambiente para tomar una copita, salimos a ver qué más había. Ahí es donde unos irlandeses nos recomendaron el bar "Ten Bells", que es donde Jack el destripador elegía a sus víctimas. Nosotros elegimos unas cervezas de frutilla que estaban mejores que las del Oktoberfest en Córdoba.

Todavía me estoy preguntando si eso tuvo algo que ver con el trágico diálogo con mi cámara, justo a la salida del bar...

Otro tema...

Get British

No me lo van a creer pero nos encontramos con el cambio de guardia por casualidad. Cómo decirles...? Si llegan a ir a Londres, no lo tomen como una prioridad.

Hola, vengo a posar
(Buckingham Palace)

Big Ben y Torre del Westminster Abbey

House of Parliament

Otros de los "must" a los que sí nos sometimos fueron el British Museum y el Tate Modern. En realidad fue muy interesante porque en los dos encontramos justo en la hora que fuimos tours gratuitos por alguna sala. Obviamente es imposible que te paseen sin que el hambre y el cansancio te generen un malhumor tal que te de ganas de tacklear al guía y salir corriendo a comprar un sandwich. Bueno, ok, quizás sólo a mí me pasaría eso.

Pero 45 minutos de tour guiado y un par de horitas solo, están bien. El British debe ser junto con el Louvre las mayores colecciones públicas de cosas choreadas. Me dio especialmente esa sensación en la parte de Egipto, donde hay desde sarcófagos y momias hasta porciones de mausoleos y templos. Obvio que es muy interesante de ver... pero. Just saying.
British Museum

Es probable que el resto del tiempo lo hayamos pasado caminando por ahí. Es probable que yo no recuerde qué más hicimos. Sólo sé que no me molestaría volver. En absoluto.

Uno se forma ideas sin necesidad de que sean ciertas. A mí me pareció que es una ciudad donde debe ser muy lindo vivir. Será cierto? No sé.

De momento parece más probable que averigüe cómo es la vida en Buenos Aires. Pero quién sabe.

Espero que haya valido la pena leer todas estas líneas.

Muchas Gracias por darse una vuelta.

Hasta Estambul!